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Respuestas inmunitarias y biomarcadores de la inmunoterapia específica con alérgenos frente a alérgenos inhalados

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Mohamed H. Shamji, Janice A. Layhadi, Hanisah Sharif, Martin Penagos, Stephen R. Durham

J Allergy Clin Immunol Pract. 2021 Mar 27:S2213-2198(21)00363-9. doi: 10.1016/j.jaip.2021.03.029.

A los pacientes con rinoconjuntivitis mediada por IgE y/o asma bronquial que no responden al tratamiento sintomático o presentan efectos adversos graves se les suele recomendar inmunoterapia con alérgenos. El tratamiento prolongado ha demostrado beneficios a largo plazo en los pacientes con rinitis alérgica de moderada a grave. La eficacia a largo plazo de la inmunoterapia con alérgenos conlleva una reducción de la activación de IgE de los mastocitos y de la eosinofilia tisular, acompañada de inducción temprana de linfocitos T reguladores, desviación inmunitaria a favor de las respuestas TH1, e inducción de anticuerpos IgG e IgA a nivel local y sistémico. Estos anticuerpos, cuya función principal es la protección, pueden impedir la formación del complejo alérgeno-IgE y la posterior activación de los mastocitos y los linfocitos TH2 facilitada por las IgE.

Algunos estudios demuestran la importancia de las respuestas innatas mediadas por las células dendríticas tipo II y las células linfoides innatas en la inflamación alérgica. Las células dendríticas tipo II y las células linfoides están reguladas por citocinas derivadas del epitelio respiratorio. Los nuevos subgrupos de células reguladoras inducidas por la inmunoterapia son:

  • Linfocitos T reguladores productores de IL-35,
  • Linfocitos B reguladores,
  • Un subgrupo de linfocitos T reguladores foliculares, y
  • Células linfoides innatas del grupo 2 productoras de IL-10.

Estas células reguladoras podrían ser biomarcadores para predecir la respuesta clínica a la inmunoterapia y evaluar la eficacia, la seguridad y la tolerancia a largo plazo.

Se necesitan más estudios para identificar posibles biomarcadores que puedan utilizarse como herramientas rutinarias para el seguimiento inmunitario y permitan evaluar la respuesta a la inmunoterapia con alérgenos.

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Linfocitos B y patología de las vías aéreas superiores: rinitis alérgica y rinosinusitis crónica con pólipos nasales

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Harsha H Kariyawasam & Louisa K James

Expert Rev Clin Immunol. 2021 Apr 1:1-15. doi: 10.1080/1744666X.2021.1905527. Publicación electrónica previa a la edición impresa.

La rinitis alérgica y la rinosinusitis crónica con pólipos nasales son trastornos inmunitarios de las vías aéreas superiores que presentan mecanismos de acción complejos. Los determinantes de estas patologías son los linfocitos B de la mucosa local de las vías aéreas, que migran hacia la mucosa de las vías aéreas cuando se produce un daño en ellas.

Los linfocitos B son muy importantes para la defensa, vigilancia a nivel tisular y modulación inmunitaria de las vías aéreas superiores. La rinitis alérgica y la rinosinusitis crónica con pólipos nasales son dos patologías de las vías aéreas superiores en las que se puede identificar la expresión de linfocitos B o una alteración de la regulación de su función en una situación de inflamación de la mucosa con elevación de los T2. Los linfocitos B pueden promover estados inflamatorios con actividad T2 mediante la producción de anticuerpos funcionales y también mediante interacciones con microbios comensales y reclutamiento de otras células inflamatorias, como Th2 y eosinófilos, dando lugar a amplificación y desregulación de la respuesta inmunitaria.

El objetivo de esta revisión era exponer los conocimientos actuales sobre el importante papel que desempeñan los linfocitos B en la patología inflamatoria alérgica de las vías aéreas superiores y subrayar la necesidad de realizar nuevos estudios en este campo, específicamente en enfermedades determinadas por los linfocitos B en humanos.

Los autores concluyeron que faltan estudios sobre el papel de la sobreexpresión y disfunción de los linfocitos B, sobre todo en relación con la inflamación de la mucosa y la infección nasal y sinusal. Es importante comprender cómo la inflamación respiratoria, junto al aumento o la alteración de la función de los linfocitos B, aumenta y desregula las vías de señalización inmunitaria en la rinitis alérgica y la rinosinusitis crónica con pólipos nasales, ya que esto permitirá desarrollar nuevas intervenciones terapéuticas específicas de manipulación molecular dirigidas a los linfocitos B.

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Patogenia de la urticaria crónica espontánea: el papel de las células infiltrantes

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Ana M. Giménez-Arnau, Laurence DeMontojoye, Riccardo Asero, Massimo Cugno, Kanokvalai Kulthanan, Yuhki Yanase, Michihiro Hide, Allen P. Kaplan

J Allergy Clin Immunol Pract. 2021 Apr 3:S2213-2198(21)00374-3. doi: 10.1016/j.jaip.2021.03.033. Publicación electrónica previa a la edición impresa.

En la urticaria crónica espontánea, el proceso comienza con la activación de los mastocitos cutáneos. Existen varios desencadenantes. Según una hipótesis, se trataría de una enfermedad autoinmune no relacionada con la exposición a un agente exógeno.

Se caracteriza por un infiltrado celular perivascular no necrotizante alrededor de las pequeñas vénulas de la piel. Estos infiltrados incluyen linfocitos CD4+, subtipos Th2 y Th1, citocinas derivadas de Th17, neutrófilos, eosinófilos, basófilos y monocitos, que contribuyen a la patogenia y a la respuesta a los corticosteroides.

Esta revisión se centra en la contribución de cada tipo de célula a la respuesta inflamatoria y ofrece una perspectiva sobre el desarrollo de opciones terapéuticas.

La inmunohistoquímica puede ayudar a descubrir la función de cada célula en el infiltrado perivenular. Es probable que la eficacia de rituximab se deba a que impide la síntesis de autoanticuerpos. Los corticosteroides inhiben la función de los linfocitos T y los eosinófilos, e impiden la salida de la mayoría de los tipos celulares desde el torrente sanguíneo hacia los tejidos.

En el futuro es posible que se realicen estudios con fármacos más específicos contra la urticaria, como secukinumab (dirigido a IL-17), dupilumab (dirigido a las citocinas dependientes de los Th2, IL-4 e IL-3), mepolizumab, reslizumab y benralizumab (dirigidos a los Th2 y a las citocinas dependientes de eosinófilos), avdoralimab (receptor de C5a del complemento) y lirentelimab (dirigido a Siglec-8 en la superficie de mastocitos y eosinófilos).

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Uso de antihistamínicos H1 en dermatología: más allá del control del picor y la urticaria. Revisión sistemática

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Chang-Yu Hsieh, Tsen-Fang Tsai

Dermatol Ther (Heidelb). 2021 Apr 12. doi: 10.1007/s13555-021-00524-w. Publicación electrónica previa a la edición impresa.

Los antihistamínicos H1 son conocidos por sus efectos de supresión del prurito, especialmente en la urticaria. Sin embargo, tienen muchos otros usos dermatológicos, como la alopecia cicatricial y no cicatricial, el acné, la enfermedad de Darier, la dermatosis eosinofílica y paraneoplásica, la psoriasis, el liquen nitidus, la dermatitis por radiación, la disestesia cutánea y las neoplasias malignas cutáneas.

Esta revisión incluye una búsqueda bibliográfica de artículos que describen el uso de antihistamínicos H1.

La modulación del sistema inmunitario, las citocinas inflamatorias y los mastocitos es el mecanismo que explica por qué los antihistamínicos H1 son efectivos en algunas enfermedades autoinmunes, como el sarcoma de Kaposi, el melanoma o la alopecia areata. Algunas dermatosis eosinofílicas pueden mejorar con cetirizina y bilastina debido a sus efectos sobre la quimiotaxis de los eosinófilos. La hidroxizina, administrada junto a agonistas del receptor GABA, puede tener efecto sobre la disestesia cutánea. Una combinación de antihistamínicos e isotretinoina ayuda a mejorar el control del acné, probablemente debido a la inhibición de la producción de sebo. El efecto de reversión de la histamina a nivel vascular parece interesante para el eritema, el edema y el control del dolor en la dermatitis por radiación y la eritromelalgia.

Las nuevas propiedades de los antihistamínicos también se han estudiado in vitro: actividad antibacteriana, antiangiogénesis y antifibrosis.

Los antihistamínicos H1, solos o combinados con otros tratamientos, pueden mejorar los síntomas de algunas patologías, aunque las evidencias son todavía limitadas. Se necesitan estudios adicionales para valorar la eficacia y la pauta de los antihistamínicos H1 en otras patologías dermatológicas.

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Revisión sistemática de los métodos utilizados para evaluar la intensidad de la rinitis

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Andraia R. Li, Kathy Zhang, Priyanka D. Reddy, Shaun A. Nguyen, Amar Miglani, Jacob Fried, Mariam I. Nguyen, Rodney J. Schlosser

Int Forum Allergy Rhinol. 2021 Mar 27. doi: 10.1002/alr.22794. Publicación electrónica previa a la edición impresa.

La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal que provoca picor, estornudos, rinorrea y congestión. Se puede clasificar como rinitis alérgica y rinitis no alérgica. Las guías ARIA (Allergic rhinitis and its impact on asthma) categorizan la rinitis alérgica en función de la intermitencia o persistencia de los síntomas y en función de su intensidad (leve, moderada o grave). Esta revisión se realizó con el objetivo de valorar las posibles diferencias entre las evaluaciones de las variables referidas por los pacientes (VRP) y las evaluaciones clínicas fisiológicas y los factores que afectan a la rinitis.

Se realizó una búsqueda sistemática para identificar publicaciones sobre la rinitis alérgica y no alérgica que incluyesen resultados del cuestionario de calidad de vida en rinoconjuntivitis (RQLQ), de la puntuación total de síntomas nasales (TNSS) o de la escala visual analógica (EVA), así como de evaluaciones fisiológicas (flujo inspiratorio nasal máximo y flujo aéreo nasal). Se analizó estadísticamente la relación entre las VRP, las variables fisiológicas y los factores asociados.

La revisión incluyó 171 estudios con un total de 33843 pacientes. Los pacientes con rinitis alérgica tenían síntomas más graves que los pacientes con rinitis no alérgica. No se halló una correlación significativa entre las VRP y los factores demográficos, las comorbilidades ni las evaluaciones fisiológicas. El análisis estadístico mostró una correlación entre peor calidad de vida y menor duración de la enfermedad.

En conclusión, los pacientes con rinitis sufren un mayor impacto en su calidad de vida en presencia de alergia, con un efecto variable en subdominios sintomáticos específicos. Las VRP no mostraron correlación con los factores demográficos, las comorbilidades ni las evaluaciones fisiológicas de flujo aéreo nasal.

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Manifiesto sobre enfermedades de las vías respiratorias (UAD): un documento de Interasma (asociación global del asma – GAA)

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Angelica Titiu, et al.

Recibido el 21 de octubre de 2020, aceptado el 17 de enero de 2021, aceptado la versión del autor publicada en línea: 25 de enero de 2021, publicada en línea: 05 de marzo de 2021

La gran cantidad de evidencia y el renovado interés en la participación de las vías respiratorias superiores e inferiores en enfermedades infecciosas e inflamatorias ha llevado a Interasma (Global Asthma Association) a tomar una posición sobre United Airways Diseases (UAD). A partir de una extensa revisión de la literatura, el comité ejecutivo de Interasma discutió y aprobó este Manifiesto desarrollado por los miembros de la red científica Interasma (INES).

El Manifiesto describe la evidencia recopilada hasta la fecha y define, afirma, defiende y propone cuestiones sobre las UAD (rinitis, rinosinusitis y poliposis nasal) y los trastornos concomitantes / comórbidos de las vías respiratorias inferiores (asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bronquiectasias, fibrosis quística, apnea obstructiva del sueño) con el objetivo de cuestionar suposiciones, fomentar el compromiso y generar cambios. La UAD se refiere a cuadros clínicos caracterizados por la coexistencia de afectación de las vías respiratorias superiores e inferiores, impulsados por un mecanismo fisiopatológico común, lo que genera una mayor carga sobre el estado de salud del paciente y requiere un plan diagnóstico y terapéutico integrado. Debe tenerse en cuenta la alta prevalencia de UAD. Las enfermedades de las vías respiratorias superiores e inferiores influyen en el control de la enfermedad y en la calidad de vida del paciente.

El Manifiesto concluye que los pacientes con UAD necesitan tener un diagnóstico, un tratamiento oportuno y adecuado y, cuando se recomiende, una derivación para su manejo en un centro especializado. Las pruebas de diagnóstico que incluyen punción cutánea o IgE sérica específica, función pulmonar, óxido nítrico exhalado fraccionado (FeNO), polisomnografía, inmunoterapias específicas para alérgenos, terapias biológicas y presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) en el hogar siempre que se recomiende, deben ser parte de la plan de manejo de las UAD. Es necesaria la formación de estudiantes de medicina, médicos, profesionales de la salud, pacientes y cuidadores en las UAD.

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Fármacos biológicos para la urticaria crónica espontánea: cuándo y cuáles

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Marcus Maurer, David A. Khan, Daniel Elieh Ali Komi, Allen P. Kaplan

J Allergy Clin Immunol Pract. 2021 Mar;9(3):1067-1078. doi: 10.1016/j.jaip.2020.11.043.

El tratamiento de la urticaria ha evolucionado mucho durante la última década. Las guías actuales para el tratamiento de la urticaria crónica espontánea recomiendan utilizar omalizumab, un fármaco biológico dirigido a la IgE. La IgE tiene una alta afinidad por el receptor FcεRI y su unión degranula los mastocitos de la piel, que son responsables del desarrollo de los signos y síntomas de urticaria, habones pruriginosos y angioedema. El objetivo de este estudio es revisar la información disponible sobre la patogenia de la urticaria crónica y sus endotipos autoinmunitarios.

Omalizumab es el único fármaco biológico autorizado para la urticaria crónica a partir de los 12 años de edad. Se recomienda como tercer paso de la terapia en pacientes que han fracasado con la terapia estándar o los antihistamínicos de segunda generación a dosis altas, y por lo general es bien tolerado. Omalizumab podría tener varios mecanismos de acción en la urticaria crónica, con efectos sobre los mastocitos y los basófilos, reducción de la liberación de mediadores y disminución de la expresión de FcεRI. Está autorizado para la urticaria crónica a dosis de 150 o 300 mg cada 4 semanas. Los pacientes con escasa respuesta podrían beneficiarse de una reducción del intervalo entre dosis (cada 2 o 3 semanas) o de la administración de una terapia adyuvante con ciclosporina 3 mg/kg/día durante 4 meses.

Otros fármacos biológicos que se utilizan en la urticaria crónica fuera de su indicación autorizada son dupilumab, benralizumab, mepolizumab, reslizumab y secukinumab. Los nuevos fármacos biológicos en desarrollo se dirigen a reducir la activación de los mastocitos bloqueando las vías de activación o a través de receptores inhibidores, o bien a reducir el número de mastocitos. Algunos de estos nuevos fármacos (en diferentes fases de desarrollo) son ligelizumab y GI-301, avdoralimab, tezepelumab, lirentelimab, LY3454738 y CDX-0159.

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Diferencias en la atención sanitaria que se presta a las poblaciones raciales y étnicas desfavorecidas

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Carla M. Davis, et al.

J Allergy Clin Immunol . 2021 Mar 10;S0091-6749(21)00365-1. doi: 10.1016/j.jaci.2021.02.034. Versión digital previa a la impresión.

Las diferencias en la atención sanitaria afectan negativamente a los grupos que se enfrentan a obstáculos de tipo social o económico debido a su raza, etnia, religión, nivel socioeconómico, sexo, edad, discapacidad, orientación sexual y/o localización geográfica. Hace diez años, la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI) participó en una Comisión para acabar con las desigualdades en la atención sanitaria. Este estudio describe las diferencias en la atención sanitaria que se presta a las poblaciones raciales y étnicas desfavorecidas en relación con la alergia y la inmunología, y cómo afectan estas diferencias a las personas que presentan rinitis alérgica y otras enfermedades alérgicas.

Algunas poblaciones raciales y étnicas no suelen estar incluidas en las guías de manejo de los pacientes con rinitis alérgica. Las minorías raciales muestran una menor prevalencia de rinitis alérgica, probablemente debido a la variabilidad en la notificación de la enfermedad. Un informe de 2017 mostró que el 5 % de los niños negros y el 5 % de los hispanos presentaban rinitis alérgica, frente al 9 % de los niños blancos.

Se sabe que la rinitis alérgica afecta significativamente a la calidad de vida y la morbilidad en poblaciones desfavorecidas, y el control de la rinitis alérgica se ha asociado a un descenso del absentismo escolar.

Los estudios muestran que los grupos minoritarios y con bajos ingresos económicos tienen una menor probabilidad de recibir inmunoterapia con alérgenos y que las cargas adicionales a las que se enfrentan estas minorías pueden contribuir a reducir los recursos necesarios para cumplir los calendarios de la ITA.

En conclusión, el cumplimiento podría mejorar si se ofrecen recursos médicos que mejoren el acceso a la asistencia especializada en comunidades desfavorecidas. Los estudios observacionales e intervencionistas son importantes para el diagnóstico, manejo y resultado de la rinitis alérgica en estas poblaciones. Además, debería seguirse una estrategia multinivel que implique a pacientes, profesionales sanitarios, organismos locales, sociedades profesionales y organismos gubernamentales nacionales.

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Diferencias en la microbiota intestinal entre la rinitis alérgica, la dermatitis atópica y la urticaria: estudio piloto

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Yu-Jih Su, Sheng-Dean Luo, Chung-Yuan, Ho-Chang Kuo

Medicine (Baltimore) . 2021 Mar 5;100(9):e25091. doi: 10.1097/MD.0000000000025091.

La prevalencia de la rinitis alérgica y la urticaria está aumentando. La flora intestinal o microbiota podría influir en su patogenia. Este estudio se diseñó para comparar las diferencias entre la microbiota intestinal de personas con dermatitis atópica, rinitis alérgica y urticaria crónica.

El estudio incluyó 19 participantes con eccema, 9 con urticaria y 11 con rinitis alérgica. Se realizó una comparación de la microbiota examinando muestras fecales de los participantes, utilizando secuenciación de amplicones de la subunidad 16S del ARN ribosomal, bioinformática y análisis estadísticos.

Los tres grupos de pacientes presentaban datos clínicos similares. La microbiota fue sensiblemente diferente entre los participantes con dermatitis atópica, rinitis alérgica y urticaria crónica, lo que demuestra los ejes intestino-piel e intestino-nariz. Se detectaron más especies bacteroidales en el grupo de alergia cutánea que en el grupo de rinitis alérgica. Esto podría indicar una conexión entre la flora intestinal y la alergia cutánea, ya que las colonias de flora intestinal presentan diferencias significativas.

En conclusión, diferentes patologías muestran microbiotas heterogéneas. Las especies bacteroidales podrían representar una conexión entre la flora intestinal y la alergia cutánea, observándose una asociación significativa entre Bacteroides plebeius (DSM 17135) y la urticaria. Ruminococcaceae también se asocia a enfermedades alérgicas.

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El papel de las tecnologías móviles de salud para estratificar a los pacientes candidatos a recibir o interrumpir la inmunoterapia con alérgenos. La perspectiva ARIA-EAACI

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Jean Bousquet, et al.

J Allergy Clin Immunol Pract . 2021 Mar 1;S2213-2198(21)00240-3. doi: 10.1016/j.jaip.2021.02.035. Versión digital previa a la impresión.

Una de las opciones de tratamiento de la rinitis alérgica es la inmunoterapia con alérgenos (ITA). Existen diferentes guías y parámetros o estrategias de manejo nacionales para la ITA. Sin embargo, la decisión sobre su prescripción debe personalizarse en función de la importancia de los alérgenos y de la persistencia de los síntomas pese a utilizar medicamentos apropiados.

La práctica de la medicina se ha visto revolucionada por la transformación digital, con herramientas como la mHealth (salud móvil) y la inteligencia artificial que han colocado al paciente en el centro del sistema sanitario. Existen varios biomarcadores asociados a la mHealth y a los sistemas de ayuda a la toma de decisiones clínicas. Sin embargo, hay dos aspectos que deben tenerse en cuenta antes de utilizar cualquier herramienta de mHealth: el respeto de las normativas de privacidad y la validación. Entre el pequeño número de herramientas disponibles para la rinitis alérgica, se identificaron cuatro apps cuyo desarrollo está basado en la evidencia: MASK-air, AllergyMonitor, Polle y Air Rater.

Esta revisión se centra en la estratificación de los pacientes para recibir una ITA, las puntuaciones de la medicación y los síntomas para el seguimiento, los ensayos clínicos y la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI).

La estratificación de los pacientes es necesaria para:

–    Identificar a los mejores candidatos para la intervención a través de una compleja gestión asistencial

–    Reducir el tiempo y los recursos necesarios para asociar a un paciente a un determinado programa de manejo asistencial

–    Optimizar los costes.

Se necesitan puntuaciones de medicación y síntomas para evaluar la eficacia de la ITA, especialmente a través de ensayos clínicos y estudios observacionales.

La EAACi ha creado un grupo de trabajo para evaluar las innovaciones y el futuro potencial de la tecnología en el campo de la rinitis alérgica. Este grupo ha evaluado los productos de mHealth en relación con su diseño, compromiso de los usuarios, contenido, potencial para inducir cambios conductuales, credibilidad y políticas de privacidad.

En conclusión, la tecnología mHealth podría ayudar a tomar decisiones sobre la ITA, mejorar el cumplimiento terapéutico, supervisar la eficacia y la seguridad, e identificar a las personas que responden al tratamiento. Sin embargo, estas herramientas también pueden tener inconvenientes, por ejemplo, si no están validadas o no se utilizan adecuadamente.

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Asociación entre los niveles séricos de vitamina D e inmunoglobina E y la gravedad de la rinitis alérgica

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Nukhbat U. Awan, Shahzada K. Sohail, Fatima Naumeri, Shahida Niazi, Khalid Cheema, Samina Qamar, Syeda Fatima Rizvi

Cureus. 2021 Jan 25;13(1): e12911. doi: 10.7759/cureus. 12911..

Uno de los síntomas de la rinitis alérgica es la inflamación de la mucosa nasal. Esta patología afecta hasta al 30-40 % de la población, con una prevalencia creciente. El objetivo de este estudio era evaluar la relación entre la gravedad de la rinitis alérgica y los niveles séricos de vitamina D e inmunoglobina E (IgE).

Se trataba de un estudio de casos y controles realizado entre junio y septiembre de 2020 con un total de 224 participantes divididos en dos grupos. El grupo A incluyó a 112 participantes con síntomas de asma de moderados a graves y el grupo B (control) incluyó a 112 participantes con síntomas de asma leves tras el tratamiento de la rinitis alérgica. Se compararon los dos grupos evaluando la diferencia media entre los niveles séricos de IgE y vitamina D. La relación se evaluó mediante regresión logística y odds ratio.

Participaron 106 mujeres (47,3 %), con una edad media de 26,78 ± 8,92 años en el grupo A y de 25,72 ± 8,12 años en el grupo B. La media de los niveles séricos de IgE fue de 383,69 ± 154,86 UI/mL en el grupo A y de 373,03 ± 106,83 UI/mL en el grupo B (p = 0,0001). La media de los niveles séricos de vitamina D fue de 16,24 ± 6,7 ng/mL en el grupo A y de 26,92 ± 35 ng/mL en el grupo B (p = 0,0001).

Los participantes con niveles bajos de vitamina D mostraron una probabilidad 24 veces mayor de desarrollar rinitis alérgica de moderada a grave. En conclusión, este estudio demostró que los niveles de IgE están aumentados en la rinitis alérgica de moderada a grave, en comparación con la rinitis alérgica leve. La deficiencia de vitamina D está relacionada con una mayor gravedad de los síntomas de rinitis alérgica.

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Consenso de expertos sobre los aspectos prácticos del tratamiento de la urticaria crónica

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Andrea Bauer, et al.

Allergo J Int. 2021 Feb 24;1-12. doi: 10.1007/s40629-021-00162-w. Versión digital previa a la impresión.

La urticaria crónica es una enfermedad frecuente que supone una gran carga para muchos pacientes, ya que a menudo no se logra un adecuado control de los síntomas. Las guías actuales incluyen el diagnóstico y tratamiento de la urticaria basados en la evidencia. Sin embargo, no abordan determinadas cuestiones de la práctica clínica diaria. El objetivo de este estudio era resumir los resultados de una reunión virtual, celebrada en mayo de 2020, en la que los especialistas hablaron sobre los aspectos prácticos de la urticaria crónica con el fin de formular recomendaciones que ayuden al tratamiento en la práctica clínica diaria.

Se sabe que el diagnóstico de la urticaria crónica se establece rápidamente mediante exploración física, anamnesis y pruebas analíticas, y lo mismo debería suceder con su tratamiento, tanto si hay habones como angioedema, o ambos. La primera opción de tratamiento es un antihistamínico H1 no sedante de segunda generación. Si la urticaria no desaparece en el plazo de dos a cuatro semanas, se recomienda aumentar la dosis. Si no hay mejoría al cabo de dos a cuatro semanas, debería administrarse un tratamiento complementario con anticuerpos IgE autorizados, como omalizumab.

Si no hay éxito terapéutico después de seis meses con omalizumab, se recomienda probar ciclosporina A fuera de la indicación autorizada, además de continuar con los antihistamínicos H1. En caso de exacerbaciones agudas se pueden administrar glucocorticoides orales/sistémicos durante un periodo máximo de 10 días para reducir la duración y la actividad.

En conclusión, estas recomendaciones se suman a las guías de tratamiento existentes como apoyo a la práctica clínica en personas con urticaria crónica. El objetivo es ayudar a estas personas a vivir sin síntomas y con mejor calidad de vida, y garantizar que el médico responsable del tratamiento informe y aconseje adecuadamente al paciente en relación con el uso de fármacos fuera de su indicación autorizada.

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Respuestas neurofisiológicas exageradas a factores estresantes en pacientes con urticaria crónica espontánea

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Engel-Yeger B, Maurer M, Hawro T, Zubedat S, Avital A, Kessel A

Clin Exp Allergy. 2021 Feb 22. doi: 10.1111/cea.13854. Versión digital previa a la impresión.

La urticaria crónica espontánea afecta a la calidad de vida y el bienestar emocional de las personas que la padecen. Estos pacientes presentan mayor angustia emocional, ansiedad, depresión, trastornos somatomorfos y estrés, en correlación con la actividad de la urticaria.

Las personas con urticaria crónica espontánea podrían ser más sensibles a los factores estresantes y, por lo tanto, presentar mayores respuestas de estrés. Las respuestas de estrés pueden dar lugar a la secreción de neuropéptidos desde los nervios cutáneos sensitivos, interactuando con los mastocitos y liberando histamina, lo que provocaría los ataques de urticaria crónica espontánea.

Este estudio comparó las respuestas de estrés a un estímulo acústico de sobresalto y los niveles de estrés en 47 personas con urticaria crónica espontánea y 56 voluntarios sanos. Los niveles de estrés se evaluaron mediante la Escala de estrés percibido (PSS).

La sesión de exposición al factor estresante tuvo una duración de tres minutos. Los participantes fueron expuestos a 40 estímulos auditivos de sobresalto espaciados de forma aleatoria. Las respuestas a los estímulos se evaluaron mediante electromiografía, midiendo la amplitud de contracción del músculo orbicular del párpado y el número de parpadeos oculares para cada estímulo de sobresalto.

 

Las respuestas a los estímulos acústicos de sobresalto fueron más fuertes en las personas con urticaria crónica espontánea que en los voluntarios sanos, con valores medios elevados en la electromiografía y un mayor número de parpadeos oculares. Las personas con urticaria también presentaban respuestas de estrés y niveles de estrés más prolongados, según los resultados de la Escala de estrés percibido.

En conclusión, las personas con urticaria presentan mayores respuestas de estrés según las valoraciones objetivas y subjetivas. Deberían estudiarse mejor los mecanismos neuroinmunitarios subyacentes, ya que es posible que el estrés predisponga a la urticaria crónica espontánea y que a su vez la urticaria crónica espontánea aumente el estrés, creando un bucle de amplificación de la enfermedad.

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Antihistamínicos y fármacos catiónicos anfifílicos: ¿podrían convertirse estas viejas moléculas en nuevas herramientas contra la COVID-19?

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Clara Gitahy Falcao Faria, et al.

Med Hypotheses. 2021 Jan 24;148:110508. doi: 10.1016/j.mehy.2021.110508. Versión digital previa a la impresión.

Algunos estudios demuestran que los fármacos psicoactivos podrían proteger contra la infección por SARS-CoV-2. Los antihistamínicos H1 y los fármacos catiónicos anfifílicos (FCA) se han identificado como sustancias potencialmente efectivas contra el coronavirus. Los FCA producen alteraciones en la circulación intracelular, lo que podría interferir en la entrada del virus y su replicación.

Muchos antihistamínicos también son FCA, así que actúan a nivel de la entrada del virus y regulan de forma negativa la liberación por los macrófagos pulmonares humanos de IL-6, una interleucina que se secreta en grandes cantidades durante la tormenta de citocinas de la COVID-19.

Los antihistamínicos H1 en general, y las fenotiazinas y sus derivados en particular, pueden representar una estrategia útil contra el SARS-CoV-2 en diferentes estadios, desde la profilaxis hasta la prevención de las complicaciones. Además, en una muestra de 219 000 registros sanitarios se demostró que tres antihistamínicos (azelastina, difenhidramina e hidroxicina) se asociaban a una menor incidencia de SARS-CoV-2 en personas mayores de 61 años.

Aunque estudios más recientes sugieren que los trastornos psiquiátricos pueden aumentar el riesgo de presentar o desarrollar una forma grave de COVID-19, los autores plantean la hipótesis de que los pacientes con enfermedad mental, una vez hospitalizados por COVID-19, presentan un mayor riesgo debido a la posible reducción o interrupción de medicamentos que tienen un efecto potencial contra el SARS-CoV-2.

En conclusión, los fármacos mejor tolerados (con pocos efectos adversos) pueden convertirse en candidatos a tratamientos profilácticos para reducir el riesgo de infección por SARS-CoV-2 en la población general. En cualquier caso, siempre debe evaluarse la relación beneficio-riesgo.

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Factores predictivos de la respuesta al tratamiento en la urticaria crónica espontánea

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Jie Shen Fok, Pavel Kolkhir, Martin K. Church, Marcus Ma

Allergy. 2021 Feb 4. doi: 10.1111/all.14757. Versión digital previa a la impresión.

La urticaria crónica espontánea se caracteriza por la presencia de habones y/o angioedema durante más de seis semanas. La urticaria crónica altera la calidad de vida de los pacientes, afectándola a nivel de relaciones personales, trabajo y sueño. Las guías de tratamiento existentes recomiendan escalar el tratamiento, pasando de los antihistamínicos H1 de segunda generación a omalizumab y ciclosporina, hasta alcanzar la respuesta completa.

El objetivo de esta revisión es evaluar los factores predictivos de respuesta y falta de respuesta a estos tratamientos en la urticaria crónica espontánea.

Se realizó una búsqueda sistemática en la base de datos PubMed/MEDLINE y se incluyeron 73 estudios. Los niveles de evidencia se clasificaron como «fuertes» (factores predictivos robustos), «débiles» (factores predictivos emergentes) o «no relacionados».

Una elevada actividad de la enfermedad, un nivel alto de la proteína C reactiva y el dímero-D son factores predictivos fuertes de una respuesta escasa o nula a los antihistamínicos H1. Un nivel sérico bajo de IgE total puede predecir la respuesta a omalizumab. La respuesta a ciclosporina se puede predecir mediante una prueba positiva de liberación de histamina por los basófilos, mientras que una IgE total baja es un factor predictivo emergente.

En conclusión, existen factores predictivos clínicos y bioquímicos de falta de respuesta a los antihistamínicos H1 y a omalizumab, así como factores predictivos de respuesta a ciclosporina. Estos factores predictivos pueden ayudar a los especialistas a aconsejar a sus pacientes, así como a evaluar y cambiar a un tratamiento más efectivo a aquellos que presentan riesgo de no responder.

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